Cada noche acostumbro a dejar lista la ropa, zapatos y accesorios que usaré el próximo día. Anoche, no fue la excepción solo que mientras intentaba bañarme sin interrupción, algo que pocas veces sucede, la pequeña de casa se acercó a la puerta y me hizo una pregunta de esas que piensas que salen de la nada. “Mamáááááá la pulsera que yo te hice que dice mamá ¿puede usarse en televisión?” Le dije que sí y seguí bañándome. Ella sabe que para trabajar escojo los accesorios con cuidado para que no sean muy llamativos o que hagan ruido. Así que su pregunta era valida.

Cuando salí del baño, encontré junto a los accesorios que había seleccionado para usar hoy, aquella pulsera multicolores que decía ‘mamá’. Una pulsera de material elástico y hecha a mi medida. ¡Hermosa!

El mensaje estaba claro, ella quería que yo la usara para ir a trabajar. Me conmovió su gesto, me llegó al corazón y me dio mucho sentimiento. A veces en el ajetreo diario olvidamos la edad que tienen, los vemos activos, independientes y pensamos que ya están grandes. Pero no, ella solo tiene 7 años y es una niña cariñosa, brillante y alegre.

¡Por supuesto que hoy usé la pulsera!. Aproveché y le pedí a una compañera que me tomara una foto por si acaso la nena no había alcanzado a verme al aire antes de irse con sus hermanas a la escuela. Para mi sorpresa, cuando llamé a mi esposo para desearles a los cuatro un excelente día, me dijo que me había visto con la pulsera. La emoción en su voz fue divina, me hizo el día.

Con este relato pretendo poner en contexto que para los hijos, esos regalitos que nos hacen, esos detallitos, ya sea una flor pequeña de las que se marchita el mismo día, tiene un valor inmenso porque te las entregan como una demostración de amor y necesitan saber que para ti esos detalles tienen importancia. No importa el ajoro que tengas, cuando te entregan algo detente y agradéceles. Ellos están muy pendientes de lo que haces con lo que te obsequian.