¿Cuantas veces has sentido que estás fallando como madre? Suele suceder, es normal y no está mal, ya que lo queremos es ser lo mejor posible para nuestros hijos y siempre estamos buscando cómo mejorar.

Sin embargo, tenemos que tener cuidado que de manera inconsciente estemos intentando cumplir con el ideal a nivel general de lo que es ser una buena madre. Un concepto inalcanzable, fantasioso.

Se trata de una madre que educa y disciplina a sus hijos sin perder la paciencia, nunca se le escape un grito, jamás se siente cansada, siempre alimenta a sus hijos con comida preparada en casa y además les sirve un delicioso postre, puede estar en todas las actividades de sus crías, su vivienda siempre está en orden y además siempre está arregladita, como dicen por ahí: exacta.

Estoy clara en que yo jamás seré esa madre, para mi no existen. Es un ideal de revista, de fantasía y cuando aspiras a eso, puedes llegar a sentirte agotada, estresada y llena de dudas, porque estás tratando de lograr un imposible.

Toda madre tiene circunstancias diferentes, unas trabajan en la casa otras a fuera, unas crían solas y otras en pareja, unas tienen hijos con condiciones especiales y otras no, en fin, cada madre es un mundo y como no