Aquí no va a encontrar la respuesta a si usted debe tener hijos o no, sino un resumen de las razones por las que nadie tiene derecho a cuestionarle a otro ser humano sus decisiones en cuanto a si se reproduce o no.

Soy madre de tres y en decenas de ocasiones me he topado con gente atrevida que aún sin conocerme, cuestiona –a veces con incredulidad y otras con burla- por qué tengo tres hijas. La respuesta siempre es según el comentario, pero es síntesis es simple: porque así lo decidí y a usted no le incumbe. ¿Puedo sonar antipática? Sí. Pero a eso se atiene quien se entromete en la vida del otro.

De la misma manera que está demás hacer comentarios respecto al peso de otra persona, sobre sus cambios de imagen, de pareja, de trabajo, de vivienda, así de innecesario es cuestionar la existencia de los hijos de otra persona.

Yo no soy quién para indagar en porque una pareja decide no tener hijos, o porque unos adoptan pudiendo tener hijos biológicos o porque alguien decide concebir hijos con cada pareja con la que tienen una relación. Nada de eso es mi problema, y mucho menos motivo para emitir juicios.

No he conocido ninguna madre que disfrute cuestionamientos como: ¿estabas buscando el nene¿, ¿estabas buscando la nena?, ¿cerraste fábrica? -como si una fuera una máquina-, ¿ustedes no tienen televisión? (ese es el comentario más retro y tonto de todos) Y así, una gran cantidad de comentarios pesados, cargados y que no abonan en nada a una conversación.

Por mi está bien que una mujer no quiera tener hijos, está en su derecho y no veo nada malo en ello, pero no me parece bien que a las que decidimos parir, se nos cuestione y mucho menos nos reclamen la cantidad. A fin de cuentas, las parí yo, las crio y mantengo junto a mi esposo, y los chichos que me dejaron mis tres embarazos, los trabajo yo.

A las que no tienen hijos, disfruten de su tranquilidad, eso es divino. Y a las que tienen uno, dos, tres, cuatro, y muchos más, disfrutemos de esos seres que aunque a veces nos viran el mundo, son parte de nosotros. Y no tengan miedo de expresar cuando estén cansadas, agotadas y con ganas de tirar la toalla, somos humanas y cuando nos sentimos así es porque la tarea de criar es ardua.

En resumen, viva y deje vivir porque nadie tiene derecho a cuestionar la existencia de otro ser humano, máxime si usted no tienen nada que ver con la vida de esa criatura.